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DIENTES TEMPORARIOS

Cómo prevenir y tratar en la urgencia los traumatismos más frecuentes

Las caídas son las causas más frecuentes de los traumatismos en los dientes temporarios. Esto está vinculado al desarrollo del niño, entre lo que se destaca su paso del gateo al caminar, lo que produce una mayor exposición a los factores de riesgo del medio ambiente.

Dado que todo el proceso de maduración es progresivo, se recomienda a los padres no saltear las diferentes etapas madurativas de los niños, dentro de las cuales la etapa del gateo es importante y preparatoria para la deambulación o marcha.

¿Qué pautas preventivas podemos aconsejar para evitar las caídas de los niños pequeños?

  1. Estimularlo a que gatee.
  2. Iniciarlo en la locomoción lentamente sin apresurar la misma.
  3. Promover que cuando comience a caminar no lo haga con chupete u objetos en la boca.
  4. Condicionar la casa donde el niño habita, evitar mesas ratonas u elementos cortantes que coincidan con la altura del niño.
  5. Estar siempre presente un adulto responsable para ayudarlo en esta etapa.
  6. Evitar pisos encerados que produzcan un resbalón.
  7. Poner protección en las escaleras en donde el niño se desplaza.
  8. Cuidarlos cuando le realizan la higiene en el baño.
  9. Mantenerlos alejados de las piscinas de natación aunque éstas estén cercadas.

¿Cuáles son los dientes más expuestos a un traumatismo?

Los Incisivos superiores, las “paletas”, son las piezas dentarias temporarias más afectadas por los traumatismos y la lesión que ocupa el primer lugar en frecuencia es la luxación.


¿Qué es una luxación dentaria?

Una luxación es un cambio de posición de la pieza dentaria dentro del alveolo, es decir que el diente se desplaza dentro de su celda en el hueso que lo sostiene (alveolo).

Hay varios tipos de luxaciones

  1. Sub-luxación: leve movimiento de una o más piezas dentarias que suelen pasar desapercibidas.
  2. Luxación: el diente cambia de posición en forma acentuada y se nota por el sangrado de la encía. Pueden ir acompañada por fractura del hueso alveolar.
  3. Luxación palatinizada: la misma consiste en el desplazamiento hacia atrás de los dientes, con sangrado de la encía y compromiso del hueso. En estos casos el niño no puede cerrar la boca (ocluir) con normalidad y tiene mucho dolor.
  4. Intrusión: el diente se impacta dentro del alveolo por el traumatismo. Se produce por un golpe fuerte en el mentón que hace chocar el maxilar inferior contra el superior o por una caída con la boca abierta sobre un objeto duro. La misma puede ser leve, moderada o grave. Lamentablemente ésta última es la más frecuente de todas. Es el traumatismo dentario más severo que un niño puede sufrir. Su peligro radica en que puede lesionar el germen del permanente. Hay personas que tienen lesiones de los dientes permanentes como falta de esmalte y la deformación total, porque de niños sufrieron este tipo de lesión.
  5. Avulsión: es la expulsión traumática de la pieza dentaria, es decir que el diente se desprende en su totalidad y cae fuera de la boca.

¿Qué hacer ante las luxaciones dentarias?

Hay dos cosas que se deben saber:

  1. Todo golpe por menor o leve que parezca debe ser sometido a un examen clínico- radiográfico por un odontólogo.
  2. Aunque el diente quede intacto no se lo debe descuidar, porque la fuerza del golpe es absorbida por la pulpa, comúnmente llamada “nervio”. Esto puede traer consecuencias a distancia: la pulpa muere, se infecta y puede contaminar al germen del diente permanente.

¿Cómo se debe actuar ante cada luxación?

1- Sub-luxación: cuando después de un traumatismo se observa movimiento de una o más piezas dentarias, es necesario concurrir al odontólogo para que efectúe un examen clínico radiográfico. En la mayoría de los casos la pieza dentaria deja de moverse en el término de 3 días aproximadamente. No es necesario confeccionar una férula, para sostener el diente a los vecinos que están sanos. Se deben hacer controles clínicos –radiográficos cada 6 meses para evitar que el diente permanente sufra una secuela post-traumática por la muerte de la pulpa de la pieza temporaria (Fig. 1).


2- Luxación: en este tipo de lesión lo primero que hay que hacer es limpiar la sangre que fluye de la encía y cohibir la hemorragia presente, esto se realiza con gasa embebida en solución fisiológica o agua oxigenada diluida para evitar que le produzca ardor. Después de este procedimiento se concurre al odontólogo para que el mismo decida el tratamiento a seguir (Fig. 2) Los controles se hacen cada 6 meses para evaluar si la pulpa del diente temporario no se ha muerto y de esta forma evitar secuelas indeseables en los dientes permanentes. Cuando la pulpa muere y el niño es bien preparado por el odontólogo, se puede extraer la misma y realizar un tratamiento de conducto. Este tratamiento no es el convencional, ya que sólo se saca la pulpa y se coloca una pasta a base de hidróxido de calcio, con lo cual se mantiene la zona libre de infección. Si la pulpa muere y no se ha hecho nada, nos encontramos con los famosos dientes “negros” (Fig.3) muy común en las piezas dentarias temporarias. Es en ese momento cuando los padres toman conciencia de que algo ocurrió desde que se produjo el golpe.

 

 

3- Luxación platinizada: recordemos que en esta luxación el diente se va hacia atrás es decir hacia el paladar por ello se la llama platinizada. El niño no puede morder y le duele mucho. Esta luxación es grave y el niño debe ser llevado en forma inmediata a un odontólogo (Fig. 4 A)
Si algún familiar u otro adulto testigo es un profesional del área de la salud, puede realizar la reducción inmediata sin anestesia. El procedimiento se hace para recolocar las piezas dentarias en su lugar. El mismo consiste en:
- Colocar un dedo por la parte externa a nivel de donde termina la raíz del diente y el otro dedo por el lado del paladar a la altura de la corona del diente (Fig. 4 B)
- Manteniendo los dedos en posición, realizar presión hacia el interior de la boca con el dedo que está a nivel de la raíz y tracción hacia la parte externa con el dedo que está en la parte coronaria. De esta forma lentamente se puede reubicar el o los dientes en posición. Si esta maniobra se hace apenas ocurrido el traumatismo, no es un procedimiento doloroso. Una vez que las piezas dentarias han sido ubicadas, en forma inmediata se debe hacer que el niño muerda una gasa o pañuelo para mantenerlos en posición. Se haya podido realizar la maniobra o no, consulta al odontólogo debe ser lo más rápida posible (Fig. 4 C, D)
- Después se deben hacer los controles cada 3 meses porque el nervio se ha lesionado y en un futuro será necesario realizar el tratamiento de conducto.

 

4- Intrusión: es la luxación más grave de todas y tiene tres formas:

- Leve: el diente intruido se nota más corto que el diente vecino. Los dientes afectados pueden ser ambos incisivos (Fig. 5)

 

- Moderada: el o los dientes intruidos se notan metidos más adentro. Es necesario concurrir al odontólogo en forma inmediata para que evalúe el grado de impactación. El profesional ha de controlar periódicamente, si las piezas dentarias se ubican en la posición que tenían antes del traumatismo (Fig. 6)

 

- Grave: en esta forma el diente desaparece de la boca. Existe grave compromiso óseo y de todos los tejidos que componen la pieza dentaria, hay sangrado permanente y mucho dolor. Es necesario concurrir en forma inmediata al odontólogo, es una urgencia que no puede esperar (Fig. 7 A, B)

 

- El tratamiento consiste en extraer la o las piezas impactadas ya que las mismas representan un serio peligro para el germen dentario del permanente. Si el niño es muy pequeño este procedimiento quirúrgico se realiza bajo sedación en quirófano y no necesita internación (Fig. 8, A, B, C, D, E) Consideramos que este acto quirúrgico bajo sedación se hace en niños cuyas edades oscilan desde 1 a 5 años, a partir de esa edad el uso de anestesia local dependerá de la actitud del paciente y del criterio del odontólogo. El empleo de anestesia local en niños más grandes queda condicionada a la actitud de motivación del odontólogo, el niño puede necesitar una o más sesiones para convencerlo de que la anestesia local es indolora, que se pone una pastita “dormilona” en la encía. Además se le ha de mostrar todos los elementos que se van a utilizar y decirles qué sensación van a sentir. El niño quiere saber y es obligación del profesional explicarles todo. Es el mejor paciente si no le mentimos.

 

La extracción del diente temporario incluido busca preservar el germen de la pieza dentaria permanente. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las intrusiones graves dañan al germen y eso solo se puede saber cuando sale el diente permanente. A consecuencia del traumatismo se pueden ver desde la falta del esmalte hasta serias deformaciones (Figura 9).

 

5- Avulsión: en esta luxación el diente se sale en su totalidad de la boca. Se aconseja no reimplantar los dientes temporarios para evitar secuelas en los dientes permanentes, las piezas dentarias temporarias si se reimplantan necesitan de un tratamiento largo y complejo que se ha demostrado que no concluye con éxito. No es necesario colocar ningún mantenedor de espacio, sin embargo, partir de los 4 o 5 años para evitar problemas de fonación e interposición de la lengua en el espacio, se puede aconsejar la confección de un puente especial. Algunos niños piden que se le coloque el o los dientes por razones estéticas, sobre todo cuando en sus actividades ven a sus compañeros con todos los dientes y ellos ven que tiene un “agujero” (Fig. 10)

 

CONCLUSION

Por lo expresado con anterioridad las luxaciones son muy frecuentes en los dientes temporarios, deben tenerse muy en cuenta y realizar la consulta con el odontólogo lo más rápido posible.

 

La Dra. Lucía Blanco, autora de este aporte, es especialista en Endodoncia y Traumatología Bucal y consultora de trauma bucal.
e-mail: lucy.blanco@fibertel.com.ar

   

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